Dejá vacío lo que no sepas con certeza: un valor inventado acá se propaga a todos los cálculos. Lo que falte lo puede completar la IA más abajo.
Con el capó abierto, de frente, y con la chapa del motor legible si se puede.
Toma lo que cargaste como dato firme y busca únicamente lo que falta, usando el VIN y la foto si los agregaste. Si ya está todo completo, podés saltearlo.
Busca en la web y verifica los datos antes de mostrarlos.
Lo encontrado queda en pantalla: podés volver a este paso y ampliar la búsqueda.
Un PID por fila, con el valor de la última muestra. Es la vista para mirar de reojo con las manos ocupadas: el número grande es el valor de ahora y la barra dice dónde cae dentro de su rango.
Los ensayos que la ECU corre por su cuenta, con el valor que midió y los límites que el fabricante considera aceptables. Es lo que hay detrás de un monitor «completo»: dos autos con el mismo monitor completo pueden estar uno holgado y el otro raspando, y acá se ve la diferencia — antes de que encienda la luz.
Son entre 10 y 40 preguntas al vehículo: puede tardar un minuto.
| PID | Promedio | Mínimo | Máximo | Desv. std | Estado | Interpretación |
|---|
Acá no se busca un componente: se descartan zonas. Una zona descartada deja de competir por la explicación; una con hallazgo se queda con la hipótesis. Los hallazgos de arriba son el punto de partida, no la conclusión: una zona se cierra con una prueba, nunca con una sospecha — y la prueba se hace en el paso 5.
Los datos OBD2 dicen cómo se comporta el motor; el osciloscopio dice qué está haciendo un componente, muestra por muestra.
Soltá el archivo XML que exportaste del H-Scope. Se dibuja completo, con zoom y paneo, y si viene en bloques con huecos se repone el tiempo que falta — marcado, para que se vea qué se midió y qué se estimó.
Después decís qué hay en cada canal y la plataforma ofrece los análisis que esa combinación permite: compresión relativa, forma de onda de inyector, primario de bobina.